martes, 3 de agosto de 2010

CIELO E INFIERNO

Según un antiguo cuento judío, un rabino tuvo una conversación con el Señor sobre el cielo y el infierno.

-Te voy a enseñar cómo es el infierno- dijo el Señor.

Juntos se dirigieron a un gran salón en el que había muchas personas demacradas, famélicas, tristes y abatidas sentadas alrededor de una enorme mesa circular.
Sobre ella estaba colocado un gran puchero cuyo exquisito y suculento guiso aromatizaba toda la estancia. Los comensales disponían de cucharas con mangos de una longitud extraordinaria que les permitían alcanzar de sobra el contenido de la olla común.
Pero nadie podía comer porque como la cuchara era demasiado larga, no les era posible introducir la comida en su propia boca.
La pesadumbre y el sufrimiento eran palpables y el rabino se compadeció de los presentes.

-Ahora te mostraré el cielo- dijo el Señor.

El cielo era muy similar al gran salón del averno, con una gran mesa central redonda. Sobre ella un gran puchero con un delicioso guiso olía tan bien que a cualquiera se le hacía la boca agua. Alrededor de la mesa, sentados estaban muchos comensales en un ambiente festivo y alegre con cucharas de mangos muy largos que permitían llegar de sobra al puchero común para tomar la ración que correspondía a cada uno.
Los presentes se mostraban jocosos, alegres, sonrientes, bien nutridos y solícitos.
El rabino, confuso, preguntó al Señor el motivo de la actitud radicalmente diferente del grupo de personas que estaban en estancias tan parecidas.

-Es sencillo- respondió el Señor. Los que están en el cielo han adquirido la habilidad de alimentarse entre sí. Ayudándose unos a otros, nunca nadie se queda sin comer la parte que le corresponde.

Si has leído y reflexionado este cuento con atención, sacarás tus propias conclusiones...

Quizá a partir de ahora empieces a pensar y a hacer lo posible para vivir en lo más parecido al Cielo y te niegues a mantener actitudes que perpetúan tu estancia en el infierno que tan consolidadito y bien organizado parece estar en nuestra insolidaria, economicista, marcial y desalmada sociedad actual.

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